Perder a alguien (o algo importante) no se “supera” como si nada. Se atraviesa. El duelo tiene su propio ritmo y puede afectar a la mente, al cuerpo y a la vida diaria: sueño, apetito, energía, concentración, ganas de socializar. En consulta en Toledo, muchas personas llegan diciendo “sé que el tiempo pasa, pero yo me quedé allí”.
El duelo no es solo tristeza. A veces aparece como irritabilidad, apatía, culpa, ansiedad, sensación de irrealidad o incluso alivio (y después culpa por ese alivio). No hay una forma única de vivirlo, pero sí hay señales que indican que conviene pedir ayuda.
Qué es normal sentir (aunque asuste)
Al principio es frecuente sentir shock, negación, confusión o “anestesia”. Después puede aparecer una ola emocional: tristeza intensa, recuerdos constantes, miedo al futuro o rabia. También es habitual que el cuerpo reaccione: tensión, cansancio, pecho o garganta cerrados, dificultad para dormir.
El problema no es sentir esto. El problema es cuando la vida queda suspendida durante meses y no hay avance posible.
Señales de que el duelo se está complicando
Conviene consultar si notas que:
- la tristeza o la culpa son constantes y te impiden funcionar,
- evitas todo lo que recuerde a la pérdida hasta el punto de bloquearte,
- sientes que “no puedes seguir” o aparecen ideas de hacerte daño,
- la ansiedad se dispara o tu cuerpo no descansa nunca,
- han pasado meses y sigues en el mismo punto, sin posibilidad de reorganizar tu vida.
Si hay riesgo (ideas autolesivas), busca ayuda urgente (112) o un servicio de urgencias.
Cómo ayuda la terapia en un proceso de duelo
La terapia no borra el dolor, pero sí evita que el dolor se convierta en prisión. Se trabaja el sentido de la pérdida, la culpa, los “y si…”, los recuerdos que se vuelven intrusivos y la dificultad para retomar la vida sin sentir que estás traicionando a la persona que se fue.
También se acompaña a reconectar con recursos: rutinas, apoyo social, autocuidado realista y nuevas formas de vínculo interno (recordar sin hundirte). En algunos casos, cuando hay imágenes o recuerdos que se sienten “atascados”, se trabajan técnicas para reprocesar ese impacto, siempre con una valoración profesional previa.
Si estás atravesando un duelo en Toledo y sientes que no puedes con todo, el acompañamiento psicológico puede ayudarte a sostener el proceso y a recuperar estabilidad.
¡¡PÓNTE EN CONTACTO CON NOSOTROS E INFÓRMATE!!610 775 418 info@ceteco-psicologos.org
¡Síguenos en nuestras redes sociales para estar informadx de todas las novedades!


